EL ETERNO RITUAL DE CAIFANES EN COLOMBIA

EL ETERNO RITUAL DE CAIFANES EN COLOMBIA

Por: Santiago Rivas / Fotos: Alejandra Mar / David Micolta

Cada vez que se presenta en concierto alguna de las bandas que me acompañaron en la adolescencia, vale la pena llamarse a la cautela. Seguramente se disfrutará el show, se sabe, pero nunca será como uno lo oía en esos años pegado de la radio, nunca será como uno se lo imagina. Es más, un amigo tuiteó que lo había desilusionado mucho el concierto que ellos dieron este año en el Roxy, en Guadalajara. No puede uno entregar su corazón así como así, pensé.

Afortunadamente, esa cautela fue desintegrada sin piedad por Caifanes. La presentación de este domingo 16 en la noche fue una demostración de poder, tanto como de madurez; sin embargo, la palabra del día es: generosidad. Durante dos horas y media (incluso un poco más), recibimos un hermoso regalo.

Lo dieron todo, y recibieron a cambio una tonelada de amor de quienes fuimos a verlos este domingo en el Movistar Arena. Cuando una canción sonaba distinta de lo que conocemos, siempre fue de una manera refrescante, como pasó con “Ayer me dijo un ave” y “Afuera”. En general, la banda se armó y se hizo más robusta. Presentó un sonido más complejo, con riffs más largos, con momentos muy bien marcados para la entrada de cada instrumento.

A medida que avanzaba el set list, la gente iba cayendo más y más. Es bonito ver que el amor por esta banda sigue intacto en Bogotá, y ver esa generosidad como correspondencia de tanto cariño es exactamente lo que cualquier necesita en una noche de concierto. El momento de mayor euforia fue la subida de Andrea Echeverri, precisamente como evidencia y recuerdo del inicio de la relación entre Caifanes y su ciudad.

No basta ser buen músico, si no eres bueno haciendo conciertos. El disco nunca basta cuando se trata de ser un aficionado, y Caifanes pasó la prueba sobradamente, en sus dos fechas seguidas en Bogotá. Solo una cosa para revisar: aunque se entiende el sentido y propósito de las fotos y las visuales, me parece evidente que es la parte más débil del espectáculo.

Hablemos un rato de Telebit. Es bueno ver que hay bandas que siguen trabajando a pesar del poco mercado que existe en nuestro país, cuando se trata de grupos nacionales. Han madurado mucho, desde los tiempos en que buscaban hacer simplemente indie, y ahora se les siente mucho mejor pensados. Tienen un bonito set de visuales, animaciones y graficaciones, que redondea la presentación. Siento que hace falta algo, no sé qué, para convertirlos en una banda realmente emblemática. Por lo pronto, se disfruta plenamente verlos en sus presentaciones, así que me voy a divertir mientras lo averiguo. Muy buena la entrada de Nicolás Fella y, en general un muy buen telonero.

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